¿QUÉ NECESITA LA ATENCIÓN PRIMARIA PARA LLEVAR A CABO EL MODELO PRIMARISTA? por Joaquín Villena (La Atención Primaria en el Congreso III)

facebooktwitter

Para saber qué se necesita, primero hay que saber qué se tiene. Después, qué no se debe hacer para no perderlo y finalmente hay que tener muy claro qué se quiere y a donde llegar, todo ello sin perder de vista los intereses generales, no el de unos pocos.

Qué se tiene (en realidad, qué se tenía).

Vds. y todo el pueblo español hemos tenido, y aún tenemos, un auténtico equipazo en la primera división del mundo sanitario. Hemos sido los campeones de la eficiencia y la eficacia. Con poco dinero y poca inversión se han conseguido los mejores resultados. Teníamos los mejores jugadores, unos presupuestos insuficientes, pero aceptables.

¡Hemos sido envidiados!

Qué no se debe hacer.

Sobre todo no desmantelar lo que ha estado funcionando. Los españoles, estamos pagando las consecuencias. El equipo ya no gana porque carece de los medios necesarios, falta infraestructuras, medios materiales, plantillas, buena planificación. Se ha renunciado a los principios y valores de la Atención Primaria, a su esencia misma, apostando por un modelo hospitalocentrista desmesurado que todo se lo traga y, así, devora el primer nivel asistencial.

Qué se quiere y a dónde llegar.

Queremos un club de primera división y seguir ganando. La AP, base de la gran pirámide que es la Sanidad Publica, resuelve el 80-85 % de los problemas de salud y para ello, como bien dice la OMS, sólo necesita un 20-25 % del presupuesto sanitario, que necesariamente ha de estar por encima del 7 % del PIB nacional.

Conforme reducimos esos porcentajes (7% del PIB para Sanidad y 25% de éste para la AP), la base se va resintiendo, pierde consistencia, se resquebraja y acaba por no poder sostener y mantener en pie la pirámide.

Son momentos difíciles para la AP; los profesionales nos movemos, entre la saturación, la desmoralización, la resignación y la apatía por las condiciones en que tenemos que trabajar día a día.

Miradas y voces muy respetadas, hablan hace tiempo de una AP estancada, menguante, que está en la UCI, que va camino de no ser… es una especie amenazada.

En la historia de la construcción de la AP en España, no hubo cuestionamiento explícito de la concepción de AP. Ahora sí se cuestiona. Y tenemos que estar atentos.

¿Podemos resignarnos, como ciudadanos y como profesionales, a tener una AP con fecha de caducidad? Claramente, no lo vamos a hacer.

Para ello, es necesario tener en cuenta varios aspectos:

1. Un compromiso político del Estado en el aseguramiento y pervivencia de un sistema de salud público, universal y de calidad.

2. Una dotación presupuestaria que permita el desarrollo de actividades ligadas a la atención, a las necesidades en salud de la población, la promoción y prevención y el fomento de la autonomía del paciente, con especial atención a las personas dependientes. Los presupuestos de la AP son decrecientes desde hace más de 10 años y no lleva tendencia de modificarse. Sin embargo, nuestros políticos repiten que la AP es el centro del sistema. Nuestra tarea es denunciar sistemática y colectivamente esta falsedad, y las causas y consecuencias de la “guerra latente” que asfixia la AP, desde las políticas públicas.

Como dice el Colectivo Silesia, “si quieres AP dímelo en los presupuestos”.

“Una prioridad política sin respaldo presupuestario no es una prioridad política”.

3. Una política de Recursos Humanos que garantice plantillas bien dimensionadas, la recuperación de la paridad médico/enfermero, la cobertura del 100% de las ausencias y de la tasa de reposición, salarios adecuados, agendas que contemplen todas las actividades y faciliten la atención domiciliaria. Se necesita que la administración haga políticas de personal que hagan interesante el trabajo en AP y la Administración tendría que estar tomando medidas ante las próximas jubilaciones de las MF. Devolver el protagonismo y la ilusión a los profesionales de AP.

Implantar las especialidades de Enfermería en AP.

Democratizar y despolitizar todas las estructuras directivas y gestión de las gerencias de AP, todos sus mandos intermedios y los equipos directivos de cada CS. Ahora que está tan de moda someter a los bancos a simulaciones de stress para ver como resisten, es fundamental, dimensionar la plantilla para que funcione bien en situaciones de stress. Ya sabemos hasta donde resiste la AP. Ya la hemos hecho saltar por los aires. Ahora es tiempo de recomponerla y reflotarla, es tiempo de aprovechar el destrozo tan brutal que Vds. los políticos y gestores han provocado en la AP; pero con los medios y recursos adecuados. La política de RRHH no puede estar en manos de gestores inconscientes que piensan que la hiperafluencia a las urgencias hospitalarias es “culpa” de una AP insolvente, y no consecuencia directa de sus políticas.

4. Infraestructuras dignas, con consultas propias para cada profesional.

5. Sistema informático compartido con Atención Hospitalaria y servicios socio-sanitarios.

6. Organización Territorial basada en criterios demográficos y socioeconómicos, que faciliten la coordinación asistencial.

7. Transparencia.

8. Formación. Es fundamental la presencia de la AP en todo el itinerario curricular de ciencias de la salud.

9. Una AP, Interlocutora en los acuerdos con la industria farmacéutica y biotecnológica.

10. Una AP coordinadora de las actividades asistenciales de la Atención Hospitalaria, los recursos sociosanitarios y las urgencias extrahospitalarias mediante el diseño de protocolos conjuntos y actividades compartidas, teniendo como objetivo la atención al paciente y no a la enfermedad. Un primer nivel que “mande” y en la que todo lo demás esté a lo que ella determine. Será ésta la que solicitará la demanda de los demás recursos obteniendo el debido retorno para su aplicación y desarrollo. Los pacientes, como figura en las tarjetas individuales sanitarias (TIS), están asignados a médicos y enfermeros de AP, y por lo tanto son estos los responsables de su atención sanitaria y deben ser los protagonistas en la planificación, aplicación y evaluación de los procedimientos en salud, sin perder nunca de vista que es el propio paciente quién ha de asumir, dentro de su capacidad el derecho a la salud individual, familiar y comunitaria, con el deber de velar por el interés de salud colectiva con responsabilidad y civismo.

11. Reivindicamos especial atención a la sanidad rural, garantizando su pervivencia.

12. La AP abandonará el concepto de puerta de entrada para pasar a ser el ámbito donde transcurre toda la atención en salud que la población recibe.

13. Recuperación de la idiosincrasia de la Atención Primaria, sus principios fundacionales, sus valores y su esencia.

  • Una AP, Integral.
  • Integrada.
  • Una AP, Activa y Proactiva.
  • Una AP, Accesible y Universal.
  • Una AP, Formadora e investigadora
  • Continua y Continuada con sus turnos de mañana y tarde, o cualesquiera otros que se determinen, que permita la conciliación de la vida laboral, social y familiar, tanto de profesionales como de usuarios.
  • Longitudinal. Para conseguirla se ha de incentivar: la permanencia del profesional en el mismo cupo, la penosidad (ruralidad, aislamiento, dispersión, zonas desfavorecidas o marginales, etc.) y el turno de tarde. No se engañen, la longitudinalidad se paga, pero los beneficios para profesionales y pacientes serán inmediatos y duraderos, con retornos para la Administración tanto en RRHH propios, como beneficios socio económicos para el tejido productivo y empresarial del país.
  • Multidisciplinar, con perspectiva comunitaria y participativa, sensible a las necesidades sentidas por la población, con mecanismos articulados de participación individual, colectiva y programada, con una Cartera de Servicios homogénea en todas las CCAA, con participación de profesionales y ciudadanía en su diseño.
  • Evaluable mediante indicadores de resultados en salud, al coste óptimo, con reducción de burocracia al mínimo posible. Hoy día, se evalúa y mide aquello que interesa y es fácil de medir, y se descuidan y quedan relegados los valores humanistas de la Atención Primaria: la escucha, la comprensión de la situación de la persona, el cuidado del vínculo humano, la atención al modo de vida, los factores sociales, la atención a las desigualdades,…

Además de lo expuesto anteriormente, habría que añadir:

  • La posibilidad de actuar frente a los Determinantes de la Salud, la capacidad de actuación directa en los factores sociales, y las ayudas a la dependencia.
  • Evitar la medicalización de la atención sanitaria para reducir iatrogenia.
  • Que sea testigo de la situación social: A la consulta entra la vida, y el modo de vida.
  • Control ciudadano efectivo (restitución de los Consejos de Salud de Área). Todo esto requiere una buena programación a corto, a medio y a largo plazo, con medidas inmediatas. Hay que tratar de recuperar el sentido de nuestra práctica; y recuperar “territorio” porque la AP es la mejor forma y la más eficiente para dar atención segura y efectiva a nuestros pacientes.

Por todo ello, reivindicamos un “MODELO PRIMARISTA”, donde los ciudadanos y los profesionales sean los protagonistas.

No queremos ir a una sanidad de tercera.

ESTAMOS HOY AQUÍ, CON DETERMINACIÓN, POR UNA ATENCIÓN PRIMARIA “PRIMARISTA”

Fotografia de Acta Sanitaria

facebooktwitter

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *